Muchas personas utilizan los términos fuente y tipografía como si fueran sinónimos y, aunque no hay un consenso claro sobre este tema, la realidad es que se trata de dos conceptos distintos.

Aclarando términos: fuente vs. tipografía

El término tipografía proviene del griego. De “typos”, como significado de golpe, marca, y/o huella; y “graphia”, que significaba escritura. La unión de las dos palabras puede entenderse como “escribir mediante golpes”, es decir, la acción que hacían los caracteres en relieve impregnados con tinta al marcar el papel.

Podemos definir tipografía como la técnica de crear y componer tipos para comunicar un mensaje.

Pero, ¿qué son los tipos? Por tipos se conoce a cada una de las piezas con la forma de una letra en relieve. Es decir, las piezas en forma de letra que se usaban para componer los textos.

Por último, el concepto fuente se define como el conjunto de tipos que cuentan con un diseño y un tamaño determinado. El término también se utiliza en inglés, font, que viene del antiguo francés fonte, y este, a su vez, del latín vulgar funditus. Significa fundido o derretido, ya que antiguamente los tipos eran piezas que se formaban mediante metal líquido depositado en unos moldes con la forma de los caracteres.

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¿De dónde proviene la confusión?

Si nos ceñimos a las definiciones exactas de cada uno de estos términos, podemos observar que se trata de conceptos distintos, pero en la actualidad se utilizan como sinónimos.

Seguramente la confusión provenga de la era de la digitalización. Anteriormente, la profesión de la tipografía era una especialidad reservada a muy poca gente, por lo que estaba claro quiénes eran los tipógrafos y cuál era su función: los primeros de ellos creaban sellos y monedas gracias a la utilización de troqueles.

Con la llegada de la imprenta, la profesión se hizo más compleja, pero seguía siendo clara y diferenciada de otras. Fue con la tecnología digital cuando esta profesión se extendió entre diseñadores y quienes no lo eran, contribuyendo a la confusión que se tiene hoy en día.

Debido al lanzamiento de los primeros ordenadores personales y al auge de la tecnología en la sociedad actual, los usuarios empezaron a tener la posibilidad de elegir entre distintos tipos de fuentes, lo que empezó a extenderse como tipografías.

Aunque en la actualidad no genere ningún tipo de confusión dada la extensión con la que se utilizan como sinónimos, siempre es necesario saber de dónde proceden las palabras, sobre todo si somos profesionales de diseño, maquetadores o especialistas de desarrollo informático.

Una vez que te hayas hecho con un mínimo de conocimiento, podrás afrontar de manera más sencilla los diseños que quieras hacer, tanto si eres un profesional del diseño gráfico como si solo lo quieres usar para pequeños proyectos personales: el cartel de una fiesta de cumpleaños, la portada de un trabajo universitario, etc. Por lo que te animamos a seguir investigando y aprendiendo sobre estos términos tan parecidos.