La tecnología ocupa nuestro día a día, en el trabajo y en nuestro espacio personal. Las palabras sobre una pantalla han ido aumentando y ya no es tan habitual que escribamos cartas debido a los emails o a las aplicaciones de mensajería instantánea. Pero escribir a mano tiene muchas ventajas para nuestro cerebro.

Según un estudio de la Universidad de Indiana en Estados Unidos, la escritura a mano activa más regiones de nuestro cerebro.

Mantiene el cerebro activo

Quién no ha escuchado alguna vez eso de que, si tu cabeza da muchas vueltas, lo mejor es escribir para aclararse. Escribir a mano ayuda a fijar conceptos, a aprender un nuevo idioma y a mantener la mente activa.

Muchos neurólogos apuntan que “la representación que tiene la mano en la corteza cerebral es enorme. Al escribir con bolígrafo utilizamos mucho más el cerebro que cuando usamos el teclado del ordenador. Si dejamos de escribir a mano durante un tiempo, está claro que las estructuras cerebrales van a cambiar.” “Lo importante no es escritura a mano frente a ordenador, sino que a mano procesamos la información de una forma mucho más activa que si usamos el teclado. Para que el cerebro aprenda tienes que retarlo, ponerle al límite de lo que sabe y lo que no. Y así es como va adquiriendo nuevos conocimientos de forma sólida.”

Escribir a mano nos beneficia en nuestro proceso de envejecimiento. Es un entrenamiento. ¿Por qué? Porque involucra tus habilidades motoras, memoria, etc. Además, es un buen ejercicio mental para quienes quieran mantener una mente aguda a medida que envejecen.

Al ser una excelente gimnasia para nuestro cerebro ejercitamos nuestras capacidades visuales, motoras y mentales. Con esto, podemos lograr que nuestra inteligencia se vea potenciada.

La manera más eficaz para retener información o estudiar es escribir tus notas a mano. Cuando escribimos utilizamos nuestra mano, sujetamos el instrumento con el que escribimos y pensamos en las letras que plasmamos.

escribir a mano

Algunas de las ventajas más visibles

  • Ayuda a la creatividad: Generar nuevas ideas coordinándolas con emociones para hacerlas activas y “transcribiéndolas”. Requiere un proceso que aumenta las capacidades creativas de cada uno de nosotros.
  • Ayuda a la ortografía ya que es más fácil cometer errores y con ello aprender y mejorar.
  • Nos pone en equilibrio con nosotros mismos, pues nos permite expresar emociones e ideas. Al releer lo que hemos escrito podemos hacernos una autocrítica, a observarnos a nosotros mismos desde un punto diferente de lo habitual. Es como verse a sí mismo desde fuera.
  • Ayuda a vivir las emociones de manera serena. Muchas veces sirve de desahogo cuando tenemos sentimientos ambivalentes, desencontrados o nos pueden ayudar a gestionar la ira y los enojos, entre otros.

Escribir a mano en papel es un proceso más lento, que invita a pensar mejor en las palabras, en las ideas, y como tal su potencial reflexivo a la hora de tejer esa telaraña de ideas es mucho más potente. Se convierte en un proceso más inmersivo, quizás porque nos hace retroceder en el tiempo, a aquel romanticismo en el que ya los grandes editores desestimaban las novelas escritas a máquina de escribir porque las consideraban peor que las escritas.

Con la escritura a mano se desarrollan la discriminación auditiva y visual, la organización espaciotemporal, la correcta presión y prensión del instrumento de escritura y el dominio de la mano, entre otras habilidades.